En Quindío se usa para hablar de alguien que anda hasta el cuello de problemas, bien sea por deudas, enredos amorosos o dramas que no lo dejan dormir. Es como decir que la vida le está pegando duro y anda medio ahogado. Suena poético, pero en el fondo es puro sufrimiento con sabor a café.
"Parce, desde que lo echaron del trabajo y la novia lo dejó, Juancho está más en las aguas que el río Quindío en invierno, ni pa'l tintico le alcanza."