Se dice cuando alguien anda con mala vibra, de mal genio o como atravesado, ya sea porque tuvo un día pésimo o porque se levantó con el pie izquierdo. También vale para señalar un ambiente pesado, de esos donde todo se siente tenso. No es que sea el fin del mundo, pero se nota y contagia.
"Parce, deje la mala onda, que vamos pa’ la tienda por un seco y a echar cuento. Con esa cara ni el vallenato más prendido te salva."