Expresión costeña para hablar de una siesta corta pero sabrosa, de esas que te tumbas un ratico y te levantas como nuevo. En Sucre el calor pega duro, así que muchos prefieren echarse un camarón en la hamaca, con el ventilador sonando de fondo, antes de seguir dándole a la jornada. Y la verdad, tiene su ciencia.
En Lara se dice echar un camarón cuando te vas a tirar una siestica corta pero poderosa, de esas que te dejan como nuevo y con ganas de seguir la rumba. No es dormir profundo, es más bien un apagón rápido para recargar baterías. Y la verdad, suena mucho más sabroso que decir simplemente dormir.
En Miranda se dice echar un camarón cuando te pegas una siesta corta pero poderosa, de esas que te dejan nuevo. Puede ser en el sofá, en una silla o hasta en la hamaca del porche, el asunto es cerrar los ojos y desconectarse del mundo un ratico. Y la verdad, después de comer, un buen camarón sabe a gloria.
Expresión de Miranda para decir que te vas a echar una siesta, normalmente corta pero bien profunda, de esas que te dejan fuera de servicio y con la cara marcada por la almohada. Se usa mucho después de comer o cuando vienes reventado. Vamos, un apagón express para recargar y volver al ruedo.
En Monagas se dice cuando te vas a pegar una siesta corta pero bien sabrosa, de esas que te reinician el sistema. Suele caer después de un buen plato, cuando el cuerpo pide cama y silencio. No es dormir toda la tarde, es un descansito estratégico para volver con energía. Y sí, a veces salva vidas.
Se usa para decir que alguien va a echarse una siesta sabrosa, de esas que te dejan nuevo después del calorón del día. Es como desconectarse un rato y quedar doblado en la cama o en la hamaca, quietecito como camarón en el agua. Suena gracioso, pero en Delta Amacuro todo el mundo entiende que es dormir un rato y ya.
Expresión muy usada para decir que vas a dormir una siesta corta pero sabrosa, de esas que te dejan como nuevo aunque solo cierres los ojos un ratico. Es como desconectarte del mundo un momento para aguantar el calor y la jornada. Suena graciosa, pero cuando la aplicas de verdad es gloria pura.