En El Salvador se usa para decir que alguien se esfuerza a lo bestia en algo, ya sea trabajo, estudio, deporte o cualquier meta que tenga. Es como meterle toda la energía y no aflojar aunque estés cansado. Suena motivador, pero también un poco de presión, porque implica que hay que darlo todo sin excusas.
En Argentina se usa para decir que te mandaste con ganas a algo, sin freno: puede ser comer, laburar, entrenar o salir de joda. Es como meterle pata y no aflojar. En contexto de asado, significa entrarle fuerte a la carne y las achuras, con cero culpa. Y sí, suele terminar en siesta.
Degustar vino con tanta pasión y conocimiento, que hasta los enólogos se quedan cortos. Se le suele ver a quien es poseedor del don de encontrar sabores inimaginables en un simple trago.
Subir a la montaña en bici con tal aceleración y energía que incluso las vacas al borde del camino paran para admirar tu esfuerzo.
Embriagarse al máximo en una fiesta o cualquier situación social donde el alcohol fluye como río.
Reventar la pista de baile con un entusiasmo arrollador, convirtiéndose temporalmente en el protagonista de la noche.
Poner máxima intensidad en una discusión o debate, especialmente si es sobre fútbol o política local.
Bailar incontrolablemente al son de un festival de música, casi al borde del trance y perdiendo toda noción del tiempo.
Jugar a la pelota en la playa con tanta intensidad que hasta los cangrejos se quedan a mirar.
Comerse el queique con un esmero único, dedicando toda el alma para terminar cada porción antes de que otro se anime a pedir más.