Se dice cuando alguien se cree la última Coca-Cola del desierto y quiere mandar, organizar y decidir por todo el mundo sin que nadie le haya dado vela en ese entierro. Vamos, el típico que llega a un parche y se autoproclama jefe, repartiendo órdenes como si tuviera corona. Sirve para bajarle el ego con humor.
"Parce, deje de hacerla de emperador en la rumba, que nadie lo nombró DJ ni dueño del parlante. Ponga una y ya, que aquí todos escogemos."