En Monagas se le dice mirón al que vive pendiente de lo ajeno, mirando, fisgoneando y metiéndose donde no lo llaman solo para enterarse del chisme. No es solo “mirar”, es esa curiosidad intensa de barrio que te escanea de arriba abajo y después lo comenta. Vamos, el típico que no se pierde una.
"Chamo, no le cuentes nada a Luisito, ese bicho es mirón y al rato ya tiene a medio barrio con el chisme prendido."