Se usa para ese pana que vive pegado al teléfono, que ni en la rumba suelta el WhatsApp ni por error. Siempre está scrolleando, revisando notis y stalkeando en redes mientras el resto está vacilando normal. Es como una mezcla rara de adicto al cel y antisocial moderno, y la verdad es que da risa pero también un poquito de pena.
Apodo que se le da al celular cuando se pone a sonar y vibrar sin parar, como si estuviera poseído por todos los datos del pueblo. Es ese momento en que explotan los chats de WhatsApp, Instagram, el grupo familiar y hasta el del barrio. Y la verdad, a veces provoca tirarlo a la laguna para que se calme.
Persona que vive pegada al celular, como si fuera una extensión más del cuerpo y no pudiera soltarlo ni para ir al baño. En Campeche se usa en plan carrilla, para decirte que ya ni convives y que tu familia solo ve la luz de la pantalla reflejada en tu cara. Y la neta sí da risa, aunque también pega tantito.