En Cuba se usa para decir que alguien está muy atractivo, elegante o en su mejor momento, como bien arreglado y con flow. También puede tirarse con un poco de guasa cuando alguien anda medio creído, todo presumido. Es de esas frases que sirven tanto para piropear como para bajarle un poquito los humos a la gente, según el tono.
En Carabobo y en buena parte de Venezuela se dice cuando estás bien, de buen ánimo, tranquilo o cuando algo salió de lujo. Es como soltar un todo bien, estoy al pelo, pero con saborcito criollo. Sirve para planes, notas, salud o la vida en general. Y sí, suena optimista y pega burda.
En Salta se dice estar fino cuando alguien está re atento, enchufado y con todas las antenas puestas para chamuyar a alguien que le gusta. Es como estar en modo cazador romántico, pendiente de cada mensaje, cada historia y cada oportunidad. Suena medio exagerado, pero cuando uno está fino se le nota a kilómetros.
En Uruguay se dice que alguien está fino cuando anda muy delicado, con gustos caros o haciéndose el elegante, como si de repente fuera cheto de novela. Suele llevar bastante ironía, porque todos saben que en dos días vuelve a la vida normal. Es una forma divertida de pincharle el globo al amigo que se hace el fino.
En Falcón se usa para decir que algo está muy bueno, en excelente estado o que quedó de lujo. Puede ser un carro recién arreglado, un sancocho que quedó brutal o hasta el clima cuando está sabroso para ir a la playa. Es como darle sello de aprobación con cariño y un poquito de orgullo criollo.
En Venezuela se dice cuando estás bien, tranquilo o te sientes de lujo, como que todo te está saliendo redondito. Puede ser que andas relajado, que la cosa va en orden o que te sientes con energía y confianza. Es de esas frases cortas que sirven para todo y quedan finas, literal.
En Tucumán se dice que alguien está fino cuando está recaliente, con una bronca tremenda, a punto de explotar por cualquier cosa. Es ese estado en el que ya no mide lo que dice ni lo que hace, porque la calentura le nubla la vista. Básicamente, mejor darle espacio y no buscarle roña, porque salta a la mínima.
En Navarra se usa para decir que alguien va contentillo con el alcohol, con ese puntillo majo en el que se anima, habla más, se ríe por todo y le entra la generosidad. No va ciego ni haciendo el ridículo, solo va fino, simpático y suelto. Es ese estado peligroso en el que siempre dices que te tomas la última y nunca es la última.
En Caldas se usa para decir que alguien está muy bien presentado, elegante o hasta medio sabroso, como en su mejor versión. Puede ser por la ropa, el peinado o porque se arregló más de lo normal. Es ese día en que uno se mira al espejo y dice con orgullo que hoy sí salió a la calle a romper pescozos.