En Ecuador se dice cuando alguien se manda una cagada y ya sabe que le toca rendir cuentas, casi siempre con la pareja o en la casa. Es como entrar a un juicio de verdad, pero versión sentimental: interrogatorio, reclamos y cara de fiscal. Se usa en broma para avisar que se viene bronca fija.
"Ñaño, si vuelves a llegar tarde y encima sin avisar, te vas a juicio con tu guambra y no te salva ni el perro."