En Quintana Roo se usa para hablar de alguien que presume de más, se inventa hazañas o se hace el interesante sin tener con qué respaldarlo. Es como un charlatán que se arma toda una novela en su cabeza. No es un insulto súper fuerte, pero sí trae su toque de burla y carrilla sabrosa.
En el Meta se usa para decir que algo o alguien es muy chistoso, ridículo o que da risa solo de verlo. No tiene nada que ver con el charro mexicano, aquí es más bien ese pana que hace payasadas sin querer y termina siendo el show del parche. Es de esas palabras que uno suelta cuando ya se está ahogando de la risa.