Se dice de alguien que anda bien ido, distraído o en su rollo, como si estuviera en otro lado y no cachara lo que le estás diciendo. Es esa mirada perdida de “sí, sí” pero por dentro no está procesando nada. En Nuevo León suena muy de compas, medio regaño y medio carrilla.
En Los Ríos se usa para decir que alguien está ido, colgado, en su propio mundo, sin pescar nada de lo que pasa alrededor. Puede ser porque está soñando despierto, muy concentrado o simplemente pajareando fuerte. No es literal, nadie supone que estás rezando, solo que tu mente está de retiro espiritual por ahí.