Se dice de alguien que habla de maravilla y tiene una labia tremenda, de esas que te venden una bici sin ruedas y encima das las gracias. Es la típica persona que convence, negocia o se zafa con pura palabra. Puede sonar a halago o a pullita, según el tono y la intención.
"No manches, el Luis tiene pico de oro: le lloró al profe cinco minutos y nos movió el examen pa' la otra semana. Yo nomás lo veía y decía, qué bárbaro."