Se dice cuando estás tan a gusto que no te falta nada: cómodo, feliz y sin una sola preocupación. Puede ser por comer rico, descansar sabroso o porque todo te está saliendo redondo. Es como tocar el cielo un ratico, de esos momentos en los que dices: que nadie me moleste.
Se usa cuando alguien está tan cómodo y feliz que parece que vive en otro nivel, sin preocupaciones ni estrés. Es ese momento en que todo te sale redondo, la barriga llena, el clima rico y cero dramas. Básicamente, estás tan a gusto que ni te quieres mover, y la verdad es que provoca quedarse así todo el día.
En Meta, decir que estás en la gloria es sentirte más feliz que un perezoso en hamaca, con brisita del llano, barriga llena y cero preocupaciones. Es estar tan cómodo y contento que casi te olvidas del calor y de los zancudos. Básicamente, momento perfecto de puro disfrute llanero, de esos que uno no quiere que se acaben nunca.
Se dice cuando alguien está comodísimo, feliz y sin una sola preocupación, como si la vida fuera pura hamaca, sombra de mango y tereré helado. Es ese momento en que todo encaja, no hay drama y solo querés seguir ahí tirado disfrutando. La expresión suena muy tranquila y hasta da un poco de envidia cuando otro está así.
Se dice cuando estás tan a gusto que parece que te tocó el cielo: sin estrés, con la guata llena y la vida resuelta por un rato. Vale para un asado, una siesta con lluvia afuera o una chela heladita. No es nada raro, pero cuando lo sueltas, se entiende perfecto que andas feliz.
Se usa cuando alguien está tan a gusto que parece que esté en el cielo, sin preocupaciones y disfrutando a tope. Puede ser por comida rica, por estar tirado en el sofá o por unas buenas fiestas del pueblo. Es como decir que estás mejor que en tu casa, y oye, suena hasta religioso pero con mucho salero.
Se dice cuando estás tan a gusto que parece que te tocó el paraíso. Puede ser por comodidad, por comida rica, por un planazo o porque por fin te dejaron en paz. En Loreto encaja perfecto para una siesta con brisa o una buena jornada en el río. Vamos, que estás viviendo fino.