Expresión muy usada para hablar de alguien que le hace la pelota a un jefe o a cualquier superior para sacar ventaja. Es como adular sin pudor, lanzando flores a lo loco solo para conseguir un ascenso, un favor o algún beneficio. Es medio fastidiosa, pero hay que admitir que a veces les funciona demasiado bien.
Expresión muy usada para hablar de alguien que adula al jefe o a una figura de autoridad para sacar ventaja. Es como hacerle la pelota pero en versión criolla, con todo y lambisconería incluida. Se dice cuando ves a alguien pegado al superior, riéndole todas las gracias y buscando caerle bien para conseguir favores.
En Zulia se dice cuando alguien anda adulando a otro de forma descarada, como haciendo la pelota a lo grande para ganar favores o quedar bien. Suele ir directo al jefe, al profe o a quien tenga poder. Tiene un tono burlón, porque implica que te estás pasando de lambón. Y sí, se nota a kilómetros.
Expresión muy usada en La Guajira para decir que alguien está adulando descaradamente a otra persona, casi siempre a un jefe o a alguien con poder, para ganarse favores, ascensos o algún beneficio. Es como hacerle la pelota pero en versión costeña con más sabor. Y sí, los políticos son campeones mundiales en jalar mecate.
Expresión usada para referirse a cuando una persona intenta caerle bien o endulzar el oído de un superior, generalmente con fines interesados.
Se dice de quien se pone a adular a alguien de forma exagerada, casi arrastrándose, para caerle bien y sacar algo a cambio. Vamos, el típico lambón que le ríe todo al jefe, al profe o al que manda, a ver si le sueltan un favorcito. En Zulia se usa bastante y se nota a kilómetros.
Expresión muy de Sinaloa para hablar de cuando alguien le echa flores a otra persona de forma exagerada, casi empalagosa, para quedar bien o conseguir algún favor. Es como ser barbero, pero con esteroides. Se usa mucho en la chamba, con jefes, políticos o cualquier figura de poder. Y la neta, a veces hasta da penita ajena.
Se dice de quien se la pasa adulando a otra persona de forma exagerada, casi siempre por conveniencia. Vamos, el típico lambón que le echa flores al jefe, al profe o a quien tenga poder, a ver qué raspa. Suena bien venezolano y tiene ese toque de burla que deja claro que no es cariño, es interés.
Expresión venezolana para hablar de alguien que se la pasa adulando a otra persona para caerle bien y conseguir favores, ascensos o ventajas. Es como ser un lambucio profesional, pero con más técnica y menos vergüenza. No suele decirse en buen plan, casi siempre lleva su toque de burla y crítica, y hay que admitir que es bastante gráfica.
En Venezuela se dice cuando alguien anda de jalabolas con otra persona, o sea, echándole flores y haciéndole la pelota para caerle bien y sacar provecho. Suele ser con un jefe, un profe o alguien con poder. No es precisamente un cumplido, más bien suena a lambonería descarada. Y sí, da un poquito de pena ajena.
Se dice cuando alguien anda halagando de más, haciendo la pelota o poniéndose de lambón para ganarse a otra persona, casi siempre a un jefe o a alguien con poder. Vamos, puro jalabolas con estrategia: sonrisita, elogio barato y cero vergüenza. En Monagas se usa mucho para señalar al que se arrastra por un favor.
Expresión venezolana para hablar de alguien que se la pasa adulando a otra persona para caerle bien o conseguir algún beneficio. Es como ser un lambucio profesional, siempre pendiente de quedar bien con el jefe, el profe o quien tenga poder. Suena cómica, pero también deja claro que la persona es bien arrastrada.
Se dice cuando alguien le hace la pelota a un jefe o a alguien con poder para ganar puntos. Va de adular, echar flores y decirle que sí a todo, aunque sea puro cuento. Suele sonar a lambonería y a interés, como cuando te pones intenso con los halagos para ver qué cae. Bastante común en la chamba.