En Carabobo se usa para decir que alguien ligó una buena oportunidad casi sin mover un dedo, como si la vida le hubiera pasado la tarjeta y abierto los torniquetes sola. Es cuando te cae un trabajo, un negocio o un favorazo de la nada y tú apenas pusiste la cara. Y sí, da un poquito de envidia ajena.
Se dice cuando alguien te suelta un sí rapidito para salir del paso y evitar el marrón en ese momento, pero tú ya hueles que no lo va a cumplir ni de broma. Es como subirse al metro para perder de vista a alguien pesado y desaparecer del mapa. Vamos, prometer por supervivencia social.
Se dice cuando te compras completita una historia o un chisme y te la crees sin cuestionar, como si ya te hubieras subido al vagón y ni modo de bajarte. Es caer redondito en la trampa o dejarte llevar por el cuento. Muy útil para cuando te chamaquean y luego te da risa.
En Venezuela se usa para decir que alguien por fin entendió algo, se puso al día con un chisme o captó la idea después de estar medio perdido. Es como cuando al fin agarras la onda y ya no te quedas por fuera. Suena moderno, pero en el fondo es puro miedo a quedarse atrás en el cuento.
Se dice cuando vas tan empanado que metes la pata en lo más básico, rollo subirte al metro que no es, pasarte tu parada o ir mirando el móvil como si te pagaran por ello. No es que el metro tenga la culpa, es tu cabeza en modo avión. Muy de Madrid y de prisas.
Se dice cuando alguien se monta una película y entiende algo al revés, y encima tarda en darse cuenta. Vamos, que vas convencidísimo por la vida y de repente te cae la ficha y te da una vergüenza fina. La imagen es esa de subirte al metro equivocado y darte cuenta cuando ya vas camino de la otra punta.
Se dice cuando te metes en un plan o una conversación creyendo que va a ser piola y normal, y al final es un caos total. Como subirte al metro en hora punta y quedar hecho sándwich entre mochilas y codazos. Sirve para reírse de tu mala cuea por haberte sumado sin cachar lo que venía.
Se dice cuando alguien se apunta a una moda o a un plan solo porque lo hace todo el mundo, sin enterarse bien de qué va. Vamos, subirse al carro del hype a última hora y con cara de no haber leído el cartel. En Sevilla suena a vacile fino, como diciendo: vas tarde y encima perdido.