Expresión muy usada para hablar de cuando te pones a conversar largo y tendido, casi siempre de chismes, cuentos y cosas sin mucha importancia. Es básicamente perder el tiempo hablando, pero sabroso, con risas y buena compañía. Se usa cuando la charla se alarga tanto que ni te das cuenta de la hora, y la verdad es que tiene su encanto.
Se dice cuando te pones a hablar y hablar, echando cuento sin prisa y casi sin objetivo, solo por pasar el rato. Es esa charla larga que se arma en la acera, en la plaza o en la puerta de la casa, a veces con chisme incluido. No es trabajar, es socializar a punta de lengua. Y sí, engancha.
En Venezuela se dice cuando te pones a hablar largo y tendido, sin apuro y sin llegar a nada en concreto. Es básicamente echar cuento, chismear, filosofar barato o matar el tiempo con los panas. Suele ser plan relax, de banquito y calle, y a veces se te va la tarde sin darte cuenta.
Expresión muy campechana que se usa cuando te vas a sentar a platicar largo y tendido, con calma, chisme, carcajadas y todo el salseo del día. No es una charla seria, es más bien ir a cotorrear sabroso con la banda. Y la neta, pocas cosas se disfrutan tanto como echar muela con buena compañía.
Expresión muy usada para hablar de ponerse a conversar largo y tendido, casi siempre de chismes, cuentos viejos o temas sin mucha importancia pero sabrosos. Es cuando te sientas con alguien y se te va el tiempo hablando paja, riéndote y recordando cosas. Básicamente, es disfrutar de una buena conversa sin apuro, que siempre tiene su encanto.
Expresión muy usada para decir que alguien habla muchísimo, echa cuentos sin parar o se pone intenso con la labia. Puede ser tanto para el que chismea como para el que se lanza discursos eternos que ya cansan. Es como tener la lengua en modo turbo, y hay que admitir que a veces es divertido escucharlos.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, casi sin respirar, normalmente para caerle a alguien o convencerlo de algo. Es el típico verbo del que está en modo conquista, tirando labia a ver si pega. Puede sonar medio insistente, como de vendedor enamorado. Y sí, a veces da pena ajena.
En Caldas se dice echar muela cuando alguien se pone a hablarle bonito a otra persona para caerle, coquetear o tirarle los perros, casi siempre con labia y sin afán. Es ese modo de enamorar a punta de charla, chistes y mirada. Si te sale bien, coronas. Si no, quedas de intenso.