¡Da la pela!

Se dice para picar a alguien y que se ponga las pilas de verdad: que se esfuerce, que meta ganas y que no se quede a medias. Es como un a por todas, pero con sabor llanero. Vale para un partido, un examen o cualquier reto donde toca demostrar de qué estás hecho.

"Mija, hoy es el concurso de canto. Da la pela y deja a esa gente loca, que se note el talento guariqueño y que no te tiemble la voz."

Joya

En Guárico decir que algo está joya es soltarle un sello de calidad. Significa que está buenísimo, que quedó brutal o que salió redondito, ya sea una comida, un plan o hasta una canción. Es un piropo sencillo pero contundente, de esos que te dejan claro que eso está nivel Dios.

"Mano, ese dulce de lechosa que hizo la abuela está joya, compadre. Me serví dos veces y todavía ando buscando la olla pa' rasparle lo último."

Madre de los tomates

Interjección bien criolla para soltar cuando algo te deja loco, ya sea por sorpresa, susto o admiración. Es como decir Madre mía o ¡No puede ser!, pero con ese toque sabroso y exagerado que suelta la gente cuando se le sale el alma por la boca. Ideal para rematar una historia increíble.

"Madre de los tomates, ¿tú viste el precio de esa moto? Y el pana igual la compró con tres lochas y un apretón de manos."

Darle al olfateo

Se dice cuando alguien anda metiendo la nariz donde no lo llaman, preguntando de más o buscando chisme en la vida ajena. Es como estar husmeando, pero con ese toque de fastidio de barrio: ya basta, pana. Va perfecto para cortar a un curioso profesional sin armar un drama enorme.

"Epa, chamo, deja de darle al olfateo con lo mío, que no eres el CICPC. Ve y ocúpate de tus propios rollos."

Vidasito

Se le dice a alguien que vive relajado, sin apuro y sin matarse trabajando, como si su deporte oficial fuera echarse en la hamaca y disfrutar. Puede sonar cariñoso o medio envidioso, según el tono. Es el típico que siempre está en modo descanso y encima le sale bien la jugada.

"Mira al Cheo, otra vez en la hamaca con una malta y el ventilador a tope. Ese pana sí es un vidasito, vive sabroso y ni se despeina."

Irse pa'l monte

En Guárico se dice cuando alguien se va a perder un rato, a desconectarse del mundo o a desaparecer sin dar muchas explicaciones. Puede ser literal, irse al campo o al monte de verdad, pero muchas veces es figurado: mandarlo todo a volar, salirse de la rutina y agarrar carretera. Suena a plan improvisado y sabroso.

"Chamo, apaga ese teléfono, que hoy me voy pa'l monte con los panas, una cava, arepitas y cero estrés. Si me buscan, díganles que ando desaparecido."

Jala-jalu

Se dice cuando alguien está en el jueguito de sí pero no, haciendo las cosas a medias o sin decidirse. Es como estar jalando para un lado y para el otro, sin comprometerse con nada. Sirve para cortar la indecisión y pedir que se definan de una vez. En Guárico suena bien criollo y medio fastidioso.

"Chamo, deja el jala-jalu y decide ya, ¿vas pa' la fiesta o te quedas pegado en la casa? Que el carro se va y no te vamos a esperar."

Echar muela

Se dice cuando te pones a hablar y hablar, echando cuento sin prisa y casi sin objetivo, solo por pasar el rato. Es esa charla larga que se arma en la acera, en la plaza o en la puerta de la casa, a veces con chisme incluido. No es trabajar, es socializar a punta de lengua. Y sí, engancha.

"Nos quedamos en la plaza echando muela, echando cuento y chismeando, y cuando nos dimos cuenta ya era de madrugada y ni habíamos cenado."

Echarse una escapadita al llano

Se dice cuando te vas un par de días pa' los llanos a desconectar del corre corre de la ciudad. Es plan de aire limpio, atardecer rojito, hamaca, cafecito y hablar paja con los panas sin apuro. No es un viaje fancy, es más bien recargar batería con sabor llanero. Y sí, provoca durísimo.

"Estoy mamado de la oficina, así que este finde me echo una escapadita al llano con los panas: chinchorro, carne en vara y cero estrés, mi pana."

Estás en la papa

Se le dice a alguien cuando está en su zona de confort, relajadísimo y sin preocupaciones, como si la vida le estuviera saliendo redonda. Es ese momento de estar tirado, cómodo, disfrutando y sin apuro por nada. Muy de panas, muy de llano, y da hasta envidia cuando lo ves.

"Después de la parrilla lo vi tirado en la hamaca, con un mango en la mano y la gorra tapándole la cara. Chamo, estás en la papa, y el tipo ni se paró, solo se rió."

Abombao

En Guárico se dice abombao para hablar de alguien que anda todo ido, como aturdido, lento o medio bobo, que no se entera de nada de lo que pasa a su alrededor. Puede ser porque está distraído, trasnochado o simplemente porque es así de despistado. A veces suena cariñoso, pero también puede ser medio burla, según el tono.

"Chamo, el Luis anda tan abombao que se montó en el bus pa' San Juan cuando tenía que ir pa' Calabozo, y todavía pregunta que por qué hace tanto calor."

Voltear la tórtola

Se dice cuando alguien le da la vuelta a la situación y cambia el rumbo de golpe, sobre todo después de una racha mala. Es como pasar de estar salado a que por fin te sonría la cosa. También vale para decisiones valientes, tipo cortar con lo de siempre y arrancar de cero. Suena bien llanero y con esperanza.

"El pana estaba pelando bola desde enero, pero volteó la tórtola, se consiguió un trabajito y ahora hasta invita unas birras en la plaza."

Echarle hoja

Expresión llanera para cuando alguien se infla solo, se adorna demasiado o exagera lo que hizo. Es como que le mete decoración barata a la historia para quedar como el más crack del grupo. Se usa mucho para bajarle el ego a la gente que presume de más, y la verdad es que suena bastante sabroso.

"No le pares a Carlos, ese siempre le echa hoja a todo. Ayer dijo que cruzó el río a nado y seguro apenas se mojó los tobillos en la orilla con una birra en la mano."

Fino fino

Se dice cuando algo quedó de primera, bien hecho y con calidad, como para sacarle pecho. Es repetir “fino” para subirle el volumen al halago, muy de conversación cotidiana. Vale para comida, ropa, un trabajo o hasta un plan que salió redondito. Si te lo sueltan, es que la rompiste, así de simple.

"Epa, ese sancocho te quedó fino fino, mi pana. Échale más ajicero y nos vamos pa'l río, que hoy sí se come como rey."

Cocinar el cuento

Se dice cuando alguien se inventa un cuento bien armado, una excusa o una historia con todos sus detalles para zafarse de un problema o salirse con la suya. Es como improvisar un guion en vivo y que suene creíble. En Guárico se oye bastante, y cuando te lo hacen, da rabia, pero también tiene su arte.

"Chamo, te vi cocinar el cuento frente a la profe y te salió redondito. La doña se lo tragó completico y tú sin tarea, como si nada. Qué nivel de labia, vale."

Pura pinta

Se dice cuando alguien va demasiado bien presentado: ropa fina, peinado al pelo y actitud de pasarela. Es como soltar un “qué elegancia la de Francia”, pero en versión llanera y con más sabor. También puede aplicarse a un look en general, no solo a la persona. Vamos, que va hecho un cuadro, pero del bueno.

"Chamo, ¿y tú pa’ dónde vas así? Llegaste a la rumba pura pinta, con zapatos brillando y perfume que se siente desde la esquina."

Vacilar

En Guárico y en buena parte de Venezuela, vacilar es echar broma, joder un rato y tomarse la vida con calma. Puede ser vacilar a alguien (picarlo, fastidiarlo en plan juego) o vacilar por ahí con panas, o sea, salir a dar una vuelta sin tanto drama. Ojo, que no siempre es mala intención.

"Deja la ladilla, vale. Vamos a vacilar un rato en la plaza con los panas, nos comemos una empanada y después vemos si hacemos el trabajo, si es que nos provoca."

Estar pela'o

Se dice cuando estás sin plata, pelando bolas y con la cartera en modo desierto. Vamos, que no te alcanza ni pa' un cafecito y te toca inventar excusas o pedir fiado. Es bien de Venezuela y suena a realidad dura, pero también tiene su gracia cuando lo dices con humor.

"Mano, ¿vamos pa' la rumba? Ni sueñes, estoy pela'o, lo único que tengo es el pasaje y gracias."

Venirse de parranda

Se dice cuando te vas de fiesta con la gente, a beber, bailar y alargar la noche sin mirar el reloj. Es como anunciar: hoy no se duerme, hoy se goza. En Guárico suena bien llanero, con rumba, joropo y ese plan de terminar viendo amanecer donde sea. Y sí, suele acabar en cuento.

"Nos vinimos de parranda con los panas, arrancó el joropo, se fue la luz y terminamos cantando en la acera hasta que amaneció, con el vecino echando cuento y la nevera vacía."

Sacar la leche

Usado para describir el acto de exprimirle todo lo posible a una situación o recurso, casi estrujándolo hasta dejarlo seco. ¡Venezolanos ingeniosos en acción!

"Josué siempre sabe cómo sacar la leche a las ofertas del mercado; por eso su nevera parece un hotel cinco estrellas."

buchonazo

Se le dice al que se pone de bocón a lo grande: habla duro, se agranda, promete vainas imposibles y arma show, casi siempre con unos tragos encima. Es como un “buchón” pero en modo exagerado, de esos que se creen el más bravo y al rato andan pidiendo cacao. Tiene su gracia, pero cansa rápido.

"Pana, deja el buchonazo: te tomaste tres rones y ya andas diciendo que vas a pagar la cuenta de todos, y ni el taxi tienes pa' devolverte."

Jumear

Verbo bien llanero para decir que te vas de parranda a rumbear duro, sin mirar el reloj y con cero respeto por el sueño. Es salir a beber, bailar, echar cuento y alargar la noche hasta que cante el gallo. Si alguien dice que va a jumear, olvídate, vuelve cuando ya haya sol.

"Nos fuimos a jumear en Calabozo, empezamos con unas frías y terminamos bailando hasta que salió el sol, con la voz ronca y el celular sin batería."

Echarse pa' los lados

Se usa cuando alguien se hace el loco para no asumir una responsabilidad o un compromiso, como quien ve el problema venir y se corre discretamente para que le pase por un lado. Es muy de pana que promete ayudar y al final se esfuma con cualquier cuento barato. Y hay que admitir que a veces las excusas son tan creativas que hasta dan risa.

"Le pedí al pana que me ayudara con la mudanza y el tipo se echó pa' los lados, salió con que justo tenía que bañar al perro y acompañar a la abuela al mercado al mismo tiempo."

Cuenta la verídica

Se usa para pedirle a alguien que suelte la verdad de una, sin adornos ni cuentos. Es como decir: no me vengas con excusas, dime qué pasó de verdad. Muy de pana para cuando hay chisme, sospecha o quieres una opinión sincera. Si te la piden, mejor no te pongas creativo.

"Epa, chamo, deja el misterio. ¿Te botaron del trabajo o renunciaste? Cuenta la verídica, que aquí nadie te va a juzgar, solo queremos el chisme completo."

Mijerío

En Guárico y por el llano se dice cuando te agarra una arrechera de esas que explotan de golpe porque alguien te colmó la paciencia. Es un enojo bravo, medio escandaloso, pero suele durar poquito, como un chaparrón: sueltas la rabia, resoplas y ya. Muy de rancho, de fogón y de vida llanera.

"Cuando el pana me apagó el fogón “pa’ ayudar”, me dio un mijerío que casi boto la olla, pero a los cinco minutos ya estaba riéndome con un cafecito."

Montarse en el tren del ñeñe

Se dice cuando alguien se suma a una moda o a un plan porque está pegando duro y parece que deja plata o ventaja. Vamos, el típico subirse al carro, pero con sabor llanero y un toque burlón, como diciendo: no te hagas el original, que vienes por el premio cuando ya está servido.

"Epa, ahora todo el mundo está vendiendo licor artesanal por Instagram. Dale pues, vamos a montarnos en el tren del ñeñe y armamos el negocio antes de que se enfríe."

Rigidear

Verbo bien llanero para cuando alguien se pone tieso, serio o demasiado correcto en un plan que debería ser relajado. Es como hacerse el importante o el amargado justo cuando la cosa está sabrosa. Vamos, que te falta soltarte un pelo y dejar la rigidez para la oficina.

"No rigidees, compadre, suelta esa cara de foto carnet y ven pa' acá a bailar joropo, que esto no es un velorio."

Echar un chismeo

Se dice cuando te vas a sentar un rato a chismear con panas, ponerse al día con el barrio y soltar la lengua sin pena. Es hablar de quién anda con quién, qué pasó en la cuadra y cualquier cuento sabroso que aparezca. No es maldad necesariamente, a veces es puro entretenimiento y ya.

"Nos vemos en la plaza a echar un chismeo un ratico, que me llegó el cuento de la vecina y está más bueno que una arepa con queso."

Carro pollito

En Guárico se le dice así a un carro viejito y medio destartalado, de esos que suenan por todos lados y parecen que se van a desarmar en la primera alcabala. No es bonito ni rápido, pero arranca, resuelve y te lleva. Es un apodo cariñoso para un cacharro guerrero.

"Nos fuimos pa' Calabozo en el carro pollito de mi tío, sonaba como maraca, pero llegó fino y hasta cargó dos sacos de yuca."

Joropo en la casa

Se dice cuando en una casa se armó una rumba de las buenas, con música a todo volumen, baile y ambiente llanero. La idea es que la fiesta está tan prendida que parece un joropo de verdad, con zapateo y griterío incluido. Muy de los Llanos, y si no hay vecinos quejándose, es que faltó candela.

"Anoche se armó joropo en la casa, pana: pusieron arpa y cuatro, cayó medio barrio y hasta la abuela se lanzó un zapateo en la sala."

Echarle el cuento (a alguien)

Se usa para decir que alguien está cayéndole a otra persona, o sea, tirándole los perros con labia, piropos y cuento bonito para ver si se cuadra algo. En el llano suena bien llanero, bien de plaza y de sabana. No es enamorarse de golpe, es el proceso de conquistar. Y sí, a veces es puro cuento.

"Mijo, Juan anda perdido desde temprano, se fue pa' la plaza a echarle el cuento a Clara y volvió con la camisa planchada y olor a colonia barata."

Hacer una patilla

Se dice cuando alguien hace algo a la carrera y medio chambón, sin cuidado ni detalle, solo para salir del paso. Es como resolver por resolver, dejando el trabajo a medias o mal hecho. En Guárico suena bien criollo, y si te lo dicen, ojo, porque te están cantando que eso quedó regular tirando a feo.

"Le pedí al pana que pintara el portón y lo que hizo fue una patilla, quedó chorreado y con manchas por todos lados."

Quedarse como pajarito en grama

Dicho llanero para cuando alguien se queda dormido al instante y bien profundo, sin enterarse de nada. La imagen es clarita: un pajarito tirado en la grama, tranquilo, confiado y sin preocupaciones. Se usa mucho después de una jornada dura, una comilona o un viaje largo. Suena tierno, pero te deja en evidencia.

"Chamo, apenas me senté a ver la novela y me quedé como pajarito en grama, con el control en la mano y todo. Mi mamá me despertó y yo ni sabía en qué día estaba."

Veranito

En Guárico se dice veranito para hablar del calorazo que pega, como si siempre estuvieras en pleno verano aunque el calendario diga otra cosa. Sirve para quejarse del bochorno, del sol que te fríe y de ese clima que no perdona ni a la sombra. Es medio irónico y bien llanero, y se usa a cada rato.

"Chamo, pásame un totumito de agua y ponte a la sombra, que este veranito en Guárico me tiene sudando hasta el alma y ni el ventilador da abasto."

Muñeco de monte

Dicho burlón para llamar a alguien bien despistado o medio bobo, de esos que andan perdidos aunque estén en su propio terreno. También se usa para el que es ingenuo y se deja llevar fácil. Suena a campo, a monte y a vacilón llanero. No es insulto pesado, más bien una cargadera.

"Chamo, le dijeron que la reunión era en la plaza y se fue pa’ la cancha. Ese pana es un muñeco de monte, vale, siempre anda en la luna."

Caramelo de río

Se le dice a alguien que se ve bien dulce, amable y de confianza, pero que por debajo puede ser peligroso, traicionero o medio mañoso. Como el río que se ve tranquilo y de repente te jala la corriente. Es un aviso con humor: no te dejes llevar por la carita de yo no fui.

"No te confíes con ese pana, es un caramelo de río: te cae fino, te habla bonito y cuando te descuidas ya te dejó sin el cargador."

Darse un berro

En Guárico se dice cuando te vas a echar una siesta bien sabrosa o a dormir profundo, de esos sueños que te dejan nuevo. Suele ser después de comer pesado o tras un día de trabajo duro. Es como desconectarte del mundo un rato y volver con la batería al cien. Bendita chinchorra.

"Chamo, después de ese sancocho quedé liquidado. Me voy pa' la chinchorra a darme un berro y no me llamen ni pa' la foto."

Echarse un joyero

Se dice cuando alguien se pega una siesta brutal, de esas que te apagan el mundo y te reinician el cuerpo. Es la dormida seria, la que cae después de comer o cuando el calor del llano te deja sin batería. Sales como nuevo, con cara de no haber hecho nada y orgulloso de ello.

"Después del pabellón me eché un joyero tan criminal que me paré y ya era de noche, y mi mamá creyó que me había ido pal río."

Partir plancha

Se dice cuando alguien sale disparado de un sitio, a toda velocidad, casi que huyendo. Es como “picar los cabos” o “salir escoñetado”, pero con ese toque de que te fuiste tan rápido que pareciera que partiste el piso. Se usa mucho en tono de chiste cuando alguien se asusta o le da pena y se va.

"Apenas el pana gritó “¡llegó la policía!”, el Luis agarró su bolso y partió plancha, ni se despidió ni nada, qué vaina."

Oler a zamuros

Dicho bien criollo para soltarle a alguien que huele fatal, como a sudor rancio o a ropa mojada guardada. La idea es que apesta tanto que parece que trae zamuros pegados encima. Se usa en broma o para regañar con confianza, porque suena fuerte y da risa, pero pica.

"Mi pana, báñate y cambia esa franela, que desde la rumba vienes oliendo a zamuros y ni el ventilador te salva."

Estar como talanquera

Se dice de alguien que anda pasado de revoluciones: hiperactivo, inquieto y con una energía que no se le acaba nunca. Como si tuviera un motorcito prendido y no supiera estarse quieto ni un segundo. Suele usarse en plan chanza cuando alguien no para de hablar, moverse o inventar, y cansa a cualquiera.

"Chamo, Mariana se metió tres cafés y quedó como talanquera: brincando, hablando a mil y corriendo por el pueblo como si la fueran persiguiendo."

Echar el cuento llanero

Se dice cuando alguien se pone a hablar largo y tendido y le mete adorno de más a la historia, exagerando detalles para que suene más sabrosa o para convencer a alguien. Vamos, el típico cuento bien llanero, con labia y mucha paja. A veces es puro vacile, y otras es para tapar una metida de pata.

"Compadre, deje el cuento llanero y vaya al grano, que el patrón no es bobo y nos va a caer con todo si le seguimos metiendo paja."

Echarse un quince y raya

Dicho venezolano para cuando te vas a tirar un descansito express, tipo una siesta corta de 15 minutos, normalmente después de comer o cuando el cuerpo ya no da más. Es como decir me desconecto un ratico y vuelvo. Suena a plan inocente, pero a veces ese quince se convierte en una hora sin avisar.

"No me hablen ahorita, pana: me metí dos platos de pabellón y voy a echarme un quince y raya, que si no me apago en la silla."

A la final

Se usa para decir al final, o sea, cuando ya se acaba la historia y toca ver en qué queda todo. En Venezuela es súper común soltarlo en conversaciones para resumir el desenlace o la conclusión, a veces con un tonito de resignación tipo ya qué más. Suena muy de calle y muy de chamo.

"Nos lanzamos ese viaje sin plata, peleamos por el mapa y nos perdimos dos veces, pero a la final llegamos y comimos arepas como reyes."

Echarse un puñal

Dicho llanero para cuando te metes una comilona seria, de esas que te dejan sudando y con ganas de siesta. Se usa después de un plato bien contundente, tipo sancocho, carne en vara o arroz con todo. Vamos, que no comiste, te reventaste a gusto. Y sí, da orgullo decirlo.

"Mano, ese sancocho quedó criminal. Me eché un puñal y ahora no me muevo ni pa' espantar zancudos, puro modo hamaca."

Volar pañuelo

Dicho bien llanero para cuando una vaina se descontrola de golpe y todo se va al carajo sin avisar. Es como decir que se armó el peo o que la cosa se torció feo, así, de la nada, como un pañuelo que agarra viento y se pierde. Se usa mucho para contar un desastre inesperado.

"Íbamos finos pa' Calabozo y, en la primera curva, voló pañuelo: se soltó la cava, se regó el hielo y quedamos con las empanadas aguadas."

Echar broma

Se dice cuando te pones a vacilar y a hacer chistes con la gente, normalmente entre panas y sin mala intención. Muchas veces es fastidiar suave a alguien, tipo carrilla pero versión venezolana. Si hay confianza, se vale. Si no, mejor no te pases, que una broma mal puesta se vuelve peo rapidito.

"En la plaza nos pusimos a echar broma con Juan porque anda pepiado de la vecina y cuando ella pasa se queda tieso, rojo y sin voz, como si le hubieran apagado el WiFi."

Avísame, pues

Se dice para pedir que te mantengan al tanto de algo, como un “me cuentas” o “me avisas” pero con ese pues venezolano que le mete confianza y sonidito de calle. Va perfecto entre panas cuando estás pendiente de un plan, una noticia o cualquier vuelta. No es regaño, es relax con insistencia suave.

"Epa, si al final se arma la rumba el sábado en Valle de la Pascua, avísame, pues, pa' caer temprano y no quedarme como un pendejo en la casa."

Mandarse una huida

Se dice cuando alguien sale disparado a escapar, normalmente porque la cosa se puso fea o porque hizo alguna travesura y no quiere dar la cara. Es como pegarse la fuga, pero con sabor llanero. Suele usarse en tono de chiste, como cuando te pillan en plena cagada y toca correr.

"El chamo se robó una arepa del budare y cuando la doña gritó, se mandó una huida pa' la calle, más rápido que moto sin silenciador."

Aperolado

Se le dice a alguien que anda demasiado feliz, contento y con una sonrisa pegada, como si le hubiera caído un bono sorpresa o le hubieran resuelto un peo grande. Es ese mood de andar celebrando por nada, más feliz que cochino comiendo mango maduro. Suena bien llanero y bien de pana.

"Mira a Carlos, anda aperolado desde que le pagaron completo y con retroactivo, ya está invitando cervezas y echando cuentos en la esquina."
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