Se dice de alguien que anda pasado de revoluciones: hiperactivo, inquieto y con una energía que no se le acaba nunca. Como si tuviera un motorcito prendido y no supiera estarse quieto ni un segundo. Suele usarse en plan chanza cuando alguien no para de hablar, moverse o inventar, y cansa a cualquiera.
"Chamo, Mariana se metió tres cafés y quedó como talanquera: brincando, hablando a mil y corriendo por el pueblo como si la fueran persiguiendo."