Se usa para decir al final, o sea, cuando ya se acaba la historia y toca ver en qué queda todo. En Venezuela es súper común soltarlo en conversaciones para resumir el desenlace o la conclusión, a veces con un tonito de resignación tipo ya qué más. Suena muy de calle y muy de chamo.
"Nos lanzamos ese viaje sin plata, peleamos por el mapa y nos perdimos dos veces, pero a la final llegamos y comimos arepas como reyes."