Interjección bien criolla para soltar cuando algo te deja loco, ya sea por sorpresa, susto o admiración. Es como decir Madre mía o ¡No puede ser!, pero con ese toque sabroso y exagerado que suelta la gente cuando se le sale el alma por la boca. Ideal para rematar una historia increíble.
"Madre de los tomates, ¿tú viste el precio de esa moto? Y el pana igual la compró con tres lochas y un apretón de manos."