Echar muela

Expresión muy usada para hablar de cuando te pones a conversar largo y tendido, casi siempre de chismes, cuentos y cosas sin mucha importancia. Es básicamente perder el tiempo hablando, pero sabroso, con risas y buena compañía. Se usa cuando la charla se alarga tanto que ni te das cuenta de la hora, y la verdad es que tiene su encanto.

"Íbamos a estudiar para el parcial, pero terminamos echando muela toda la noche hablando de los ex, del profesor y de la vecina chismosa del edificio"

Estar en salserín

Se dice cuando alguien está metidísimo en el plan, gozando la música y el ambiente como si fuera su hábitat natural. Es el equivalente trujillano de estar en tu salsa, pero con sabor a rumba, merengue y sudor de pista. Vamos, que te sueltan una canción y ya no hay quien te saque de ahí.

"Chamo, en la rumba de anoche me pusieron merengue del duro y yo estaba en salserín, pegado a la pista como si me pagaran por bailar."

Jamearse

Verbo bien trujillano para cuando una comida te pega tan duro de lo buena que te pones sentimental, como si te fuera a salir la lagrimita. Se usa sobre todo con platos típicos y vainas caseras que saben a gloria. No es que estés triste, es puro disfrute y antojo nivel leyenda.

"Mano, probé el mute trujillano y me dio una vaina que casi me jameo ahí mismo, qué sabor tan brutal, hasta pedí repetir."

Chévere sin accidente

Dicho trujillano para celebrar que algo salió redondito, sin fallas y sin el típico desastre de última hora. Es como decir que todo quedó fino, perfecto y, lo más importante, sin golpes ni drama. Se usa mucho después de lograr algo que podía salir mal, y por eso tiene su gracia.

"Chamo, armé la parrilla sin quemar nada y hasta la suegra quedó contenta. Hoy sí, todo chévere sin accidente."
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