Dicho trujillano para celebrar que algo salió redondito, sin fallas y sin el típico desastre de última hora. Es como decir que todo quedó fino, perfecto y, lo más importante, sin golpes ni drama. Se usa mucho después de lograr algo que podía salir mal, y por eso tiene su gracia.
"Chamo, armé la parrilla sin quemar nada y hasta la suegra quedó contenta. Hoy sí, todo chévere sin accidente."