En Táchira se le dice lavaperros a la persona que vive pendiente del chisme, se mete en lo que no le importa y anda llevando y trayendo cuentos por todo el barrio. Es como si tuviera un radar para el bochinche y cero vida propia. Y hay que admitir que a veces hasta entretiene verlo en acción.
Expresión muy usada para el que vive haciendo mandados y favores cansones a alguien con más poder, todo ilusionado esperando un premio gigante que nunca aparece. Es como el ayudante eterno que se come todo el trabajo feo mientras el otro se lleva la gloria. Da un poquito de risa y de lástima al mismo tiempo, la verdad.