Se dice de alguien que es muy buena gente, pero también un poco inocentón, de los que se creen cualquier cosa y acaban cayendo en la trampa. No es maldad, es candidez pura. Vamos, el típico al que le venden la moto dos veces y encima da las gracias. Tiene su puntito, pero da penita.
"No seas tan bujío, picha, que el del Wallapop te ha vendido un móvil “nuevo” y venía con la pantalla rajá y sin cargador."