Se dice cuando te animas a meterte en un lío, un plan intenso o una situación que impone, pero tiras pa’lante con ganas. Vale tanto para afrontar algo chungo como para lanzarte a una fiesta movidita sin pensarlo mucho. Es como decir: venga, que no nos coma el miedo, que esto se vive una vez.
"Es la feria de San Juan, primo, y la charanga ya está calentando. Deja el sofá y vente, que vamos a echarle valor al jaleo y a acabar bailando hasta con el alcalde."