En Extremadura, decir que alguien es un cucharón no va de la cocina, va de la boca. Es una persona de buen saque, de las que comen con ganas y no le hacen ascos a nada, especialmente a lo dulce. Vamos, que ve una bandeja de perrunillas y ya está haciendo hueco.
"El Juan es un cucharón, vio la tarta en la mesa y se la ventiló antes de que yo acabara la sopa, qué barbaridad."