Se dice de alguien que no pinta nada, que no tiene peso ni importancia en lo que se está hablando o decidiendo. Vamos, que está ahí de adorno y lo que suelta no cambia la película. Muy de pueblo y con mala leche suave, pero sin llegar al insulto gordo. Ideal para cortar humos.
"En la peña se puso a dar lecciones de todo y mi primo le soltó: tú aquí no pintas cortezas, deja hablar a los que saben."