Se suelta cuando alguien está nerviosísimo, inquieto o a punto de saltar por cualquier cosa. La imagen es clara: un gato en un tejado, sin saber si bajar, subir o salir corriendo. Vale para exámenes, citas, entrevistas o cuando te llaman del curro y ya te hueles el marrón. Muy gráfica y muy de aquí.
"Antes de entrar a la entrevista iba con más nervios que un gato en un tejado, sudando la gota gorda y dándole vueltas a todo, como si me fueran a preguntar hasta la talla de calcetines."