Se usa para decir que alguien sigue vivo, activo y con energía, incluso después de algo chungo como una enfermedad, un susto o un problema gordo. Es como remarcar que no solo sigues aquí, sino que estás funcionando a tope. Y la verdad, tiene un punto de vacile optimista bastante simpático.
Se dice cuando alguien sigue vivo, entero y con energía después de algo que pintaba fatal. Puede ser una enfermedad, un susto, una resaca o un marrón enorme. Es como decir que has sobrevivido y encima sigues dando guerra. Muy típica en España y en general en todo el mundo hispano.
Se dice cuando alguien sigue vivo y dando guerra, a veces contra todo pronóstico. Vale para volver de una situación chunga, de una resaca o de un curro eterno y aparecer tan campante, como si nada. También se usa con tono de broma para decir: aquí sigo, no me han tumbado. Y sí, tiene su puntito vacilón.
Se dice cuando alguien sigue vivo y en pie, a veces después de un susto, una enfermedad o una noche larga. Va con ese puntito de sorpresa, como diciendo: mira tú, aquí sigue, dando guerra. También vale para cosas o proyectos que no se han acabado ni de broma. Muy de contarlo con guasa.
Se dice cuando alguien sigue vivo, activo y dando guerra, aunque parecía que iba a acabar hecho polvo. Vale para sobrevivir a un susto, una enfermedad o una noche larga y aun así aparecer al día siguiente como si nada. Es como decir: aquí sigo, bien puesto y con pila. Y sí, da un gustito presumirlo.
Se dice de alguien que, contra todo pronóstico, sigue bien despierto, con energía y dando guerra. También vale para remarcar que alguien está sano y salvo, o que aparece después de que lo dieran por perdido. No va de ligar en sí, va de estar entero y con pilas. Y sí, suena a resurrección con mate.
Después de un maratón frenético de series, seguido por 'empatllearse' café y dulces toda la noche, estar despabilado y cerebro en full HD sin pega al amanecer.