En Lima se le dice a alguien que es tacaño a morir, mezquino con la plata y que siempre busca pagar lo mínimo o, si puede, nada. Es el típico que se hace el loco cuando toca la cuenta y se desaparece justo a tiempo. Suena fuerte, pero a veces le cae perfecto.
"Oe, Manuel es bien rata, fuimos a comer y cuando llegó la cuenta se hizo el loco. Al final solo pagó su vaso de agua y se fue volando, ni para la propina soltó."