Se dice cuando alguien se queda flipando, en shock o con la cara a cuadros por algo inesperado. Vamos, que te quedas quieto, con la boca medio abierta y sin saber qué contestar, como si el cerebro se te hubiera quedado cargando. En Madrid se suelta mucho para reírse del susto o del corte.
Frase usada cuando te quedas sin dinero, pelado como un piojo. Cero pasta en los bolsillos.