Se dice cuando alguien anda súper enamorado o ilusionado, como en una nubecita, todo bobo y con la sonrisa pegada. Está tan metido en el romance que vive pendiente del otro, se distrae con cualquier cosa y hasta se le olvida el mundo. Es de esas frases que pintan el flechazo sin ponerse cursi.
"¿Viste a Carlos? Desde que conoció a Laura anda en el pañuelo, no suelta el teléfono ni pa’ comprar pan y llega tarde hasta al dominó."