Se dice cuando alguien va impecable, bien peinado y bien vestido, como recién salido de la peluquería y con la ropa planchada a conciencia. Vamos, que va tan arreglado que parece que lo han pintado con mimo. Se usa mucho en plan de piropo o con un puntito de cachondeo si el look es demasiado formal.

"Mira al Juanito, macho: hoy ha venido hecho un pincel al curro, con el pelito perfecto y los zapatos que brillan más que el ascensor."

Se dice cuando alguien va arregladísimo, bien peinado y con la ropa impecable, como recién salido de la tienda. Vamos, que va de punta en blanco y con pinta de no haber sudado en su vida. Puede ser halago o cachondeo, según el tono. Y sí, a veces da hasta rabia lo bien que va.

"Ayer Iñigo cayó en la oficina hecho un pincel, con camisa planchada y colonia a saco. Le dije: ¿qué pasa, que hoy reparten premios? Y el tío venía solo a por el café."

Se dice cuando alguien va arregladísimo, con la ropa planchada, peinado perfecto y oliendo a colonia cara. Es como ir de boda, de comunión o de primera cita importante. La expresión es muy típica y suena a abuela orgullosa, pero hay que admitir que tiene su puntito de elegancia castiza.

"Quillo, ha entrado el Manolo al bar hecho un pincel, con traje planchao y zapatos que parecen espejos, y nosotros aquí en chándal del mercaíllo."

Dicho para alguien que va súper elegante, arreglado y a la última moda. Vamos, que parece sacado de una revista.

"Mira al Juanito en la boda, ¡va hecho un pincel! Hasta el peinado parece de catálogo."

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