Se usa para decir que alguien está bastante loco, que hace cosas raras o que se le va la pinza a otro nivel. No es médico ni nada, es más bien cachondeo, como cuando tu colega se comporta de forma tan absurda que piensas que vive en su propio planeta. Y hay que admitir que la expresión tiene su puntito creativo.
Se dice de alguien que está un poco loco o chiflado, que suelta ideas rarísimas o se comporta de forma impredecible. No suele ser un insulto duro, más bien una forma de vacilar con cariño cuando alguien se pasa de original o va en su mundo. Vamos, que le falta un tornillo y tan pancho.
Se dice cuando alguien está un poco loco o chiflado, en plan que suelta ideas rarísimas o hace cosas sin sentido. No siempre es insulto, muchas veces va con cariño, como diciendo que está fatal pero te cae bien. Vamos, que le falta un tornillo y encima se lo pasa pipa.
Se dice de alguien que está como una cabra, que va medio loco o desvaría y suelta cosas sin sentido. No tiene por qué ser algo grave, muchas veces es en plan cachondeo, para el colega que se viene arriba y empieza con teorías raras. Vamos, que le falta un tornillo y encima lo presume.
Estar loco o loca, tener ideas extrañas pero a veces con un toque de genialidad.
Cuando alguien está un poco loco o hace cosas sin sentido, como si se hubiera dado un buen remojón de excentricidad.
Se dice de alguien que está como una cabra, vamos, que ha perdido un poco el norte o hace cosas rarísimas. No siempre es un insulto gordo, muchas veces va en plan cachondeo para señalar que alguien vive en su película y suelta ocurrencias surrealistas. En Sevilla se oye un montón cuando alguien se pasa de creativo.
Se dice cuando alguien está como una cabra, o sea, un poco loco, desquiciado o diciendo cosas sin sentido. Vale para el colega que va pasado, para quien se monta películas o para el que se cree un genio a las tres de la mañana. Es bastante común en España y en Granada se suelta con arte.