Se dice cuando te echás una cabezadita rápida, casi sin querer, para recuperar un poco de energía. No es dormir a pierna suelta, es más bien cerrar los ojos cinco minutos y volver a la vida. En Buenos Aires se usa mucho en laburo, en el bondi o estudiando, cuando ya no te da el cuerpo.
En Argentina se usa para decir que no dormiste nada o casi nada, sobre todo cuando la noche fue un desastre por ruido, quilombo o insomnio. Suele aparecer en frases negativas tipo no pegué un ojo, que suena a que la noche fue eterna. Es una forma bastante gráfica y tiene su encanto medio dramático.
En Panamá se usa para decir que alguien logró dormir aunque fuera un ratito, como una siestecita rápida o un sueño ligero. Normalmente se usa en negativo, para quejarse de que no se pudo descansar nada por el ruido, el calor o las preocupaciones. Es una forma muy gráfica y tiene su gracia cuando uno anda todo trasnochado.