Se dice cuando alguien te arma un drama o una bronca por una tontería, montando una escena como si fuera el fin del mundo. Es el típico numerito con reproches, volumen y cero paciencia. Vamos, hacer una montaña de un grano de arena, pero en versión madrileña, con prisas y mucho morro.
Expresión bien boricua para cuando alguien se pone intenso y arma un dramón por algo que en verdad no es tan grave. Es como hacer un show, exagerar cada detalle y actuar como si el mundo se fuera a acabar por una bobería. Se usa mucho para bajarle dos rayitas a la gente que se pone novelera.