Se usa en coña para hablar de un sitio donde hace un frío que te cala los huesos, de ese que te deja tieso y sin ganas de asomar la nariz a la calle. Viene por el pueblo de la sierra de Madrid, que en invierno se queda fresquito de verdad, y oye, la imagen se queda.
Se utiliza para referirse a alguien que siempre está recogiéndose ya sea una fiesta o con amigos, actuando como quien guarda cosas en su escudo personal al más puro estilo caparazón urbano.