Se dice cuando te pones a escuchar una conversación ajena con disimulo, estirando la oreja para enterarte de todo sin preguntar. Vamos, cotilleo en modo ninja: te haces el loco, miras el móvil y, de paso, pillas el salseo completo. En Madrid se usa mucho para señalar al típico mirón de barra.
"En cuanto oyó que hablaban del lío de Laura, Juan se hizo el despistado con la caña y se puso a sacar la oreja como si nada."