Se dice cuando alguien te suelta halagos o palabras bonitas para que te quedes contento, te baje la guardia o le hagas un favor. Vamos, decirte justo lo que quieres oír, a veces con cariño y otras con un pelín de interés. No siempre es mentira, pero suele llevar azúcar de más.
"Mira, le dije a la suegra que su cocido era de campeonato y me llenó el táper hasta arriba. Ya ves, regalando el oído te ganas el cielo."