Se dice cuando acabas vomitando, casi siempre por pasarte con la comida o, más típico, con el alcohol. Es bastante coloquial y suena a resaca de pueblo, de esas de fiesta patronal y orujo mal medido. Vamos, que te da el viaje y acabas soltando todo lo que te sobraba.

"En las fiestas de San Juan, Pedro se vino arriba con el orujo y acabó echando la pota detrás de la iglesia, con los colegas sujetándole la chaqueta."

Forma un tanto gráfica y colorida de decir que alguien va a vomitar, típica de esas noches en las que los kalimotxos tomaron control de tu sistema digestivo.

"Después del cuarto tubo de kalimotxo, Iñaki tuvo que salir rápidamente al baño porque estaba a punto de echar la pota."

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