Se dice cuando acabas vomitando, casi siempre por pasarte con la comida o, más típico, con el alcohol. Es bastante coloquial y suena a resaca de pueblo, de esas de fiesta patronal y orujo mal medido. Vamos, que te da el viaje y acabas soltando todo lo que te sobraba.
Forma un tanto gráfica y colorida de decir que alguien va a vomitar, típica de esas noches en las que los kalimotxos tomaron control de tu sistema digestivo.