En Tolima se le dice floripondio a la persona que se viste toda exagerada, llena de brillo, marca y pinta plástica para cualquier plan. Es como que se cree modelo de pasarela para ir a la tienda de la esquina. No es un insulto mortal, pero sí es una vacilada cariñosa. Y hay que admitir que la palabra suena buenísima.
En Cantabria se le suelta a alguien que va de listo o de guay, pero en realidad es un despistado de manual. No es un insulto durísimo, más bien una forma de vacilar con cariño cuando alguien hace el ridículo sin darse cuenta. Tiene ese punto de risa de pueblo, de mira al artista este.