En Cantabria se usa para hablar de alguien que va de listo, se cree muy espabilado y al final siempre acaba liándola o quedando en evidencia. Es ese colega que presume de tenerlo todo controlado pero luego mete la pata hasta el fondo. A veces se dice con cariño, pero también puede llevar un toque de burla bastante claro.
En Tamaulipas se usa para hablar del chisme, el rumor sabroso que corre de boca en boca y se riega rapidito por todo el barrio. Es como decir la comidilla del día, eso que todo mundo “ya supo” aunque nadie lo vio. Si te llega por la chincha, prepárate para el mitote.