Se dice cuando alguien va a toda pastilla, como si estuviera echando una carrera por el pueblo sin venir a cuento. Vale para el coche, la bici o hasta para ir andando con prisa y mala leche. Suele llevar un puntito de reproche, porque así es como acabas pegando un susto o liándola en la esquina.
"El Juanchu venía to' carrejo por la cuesta y casi se lleva por delante la tienda de Rosario, y eso que le gritamos que aflojara."