Se dice para apurar o entusiasmar a alguien a que arranque de una, sin pensarlo tanto. Es como un ¡dale gas!, ¡metele pata! o ¡ponete las pilas!, con esa vibra de acelerar a fondo. Sirve para planes, laburo o cualquier cosa que esté medio trabada. Bien de charla cotidiana, cortita y al pie.
Se dice para empujar a alguien a que le meta pata y no se quede pensando de más. Es un dale, hacelo ya, con ganas y sin miedo al ridículo. Muy de charla cordobesa, con esa vibra de tirarse a la pileta y después ver qué onda. Ideal para planes, laburo o cualquier cosa que pida actitud.