Se dice cuando te pegas un susto o una impresión tan fuerte que sientes que te va a dar algo, como un mini infarto o un patatús. También vale para un mareo o un bajón repentino. Es muy caraqueño y bien dramático, de esos que sueltas con la mano en el pecho y todo.
"Chama, abrí el grupo de la uni y vi mi nota en grande. Me dio un yeyo ahí mismo, casi se me cae el teléfono y todo el mundo en la cola me quedó viendo."