Portarse como canchero o avivado para sacar ventaja, muchas veces queriendo pasar de listo o engañar a alguien.
Se dice de quien va de listo, se cree más espabilado que nadie y pretende colarse o sacar ventaja, como si el resto fueran tontos. También vale para el que presume de saber y en realidad está vendiendo humo. En Andalucía se suelta mucho con tono de reproche, medio en broma, medio en serio.
Se dice cuando alguien se las da de más listo que los demás, como si tuviera la jugada perfecta, pero en realidad está echando cuento o queriendo sacar ventaja. En Caracas suele sonar a “no te pases de vivo”, o sea, deja la viveza y compórtate. Tiene ese toque de regaño con picardía.
Se dice de alguien que va de pillo y se cree más vivo que el resto, como si siempre tuviera la jugada ganada. Suele implicar que se aprovecha, chamulla o intenta sacar ventaja con carpa. Vamos, el típico que se cuela en la fila y encima te mira como si fueras vos el gil.
Se dice cuando alguien se hace el listo y va de pillo, como si tuviera la película clarísima y el resto fueran giles. Suele llevar un toque de crítica, porque el “vivo” normalmente se pasa de la raya, se aprovecha o se cree bacán por puras mañas. Vamos, el típico que quiere sacar ventaja en todo.
Se dice de quien se hace el canchero o el pillo para sacar ventaja o quedar como que se las sabe todas. Va de aparentar, chamuyar un poco y querer pasar por arriba a los demás, aunque no tenga tanta idea. En Uruguay se usa para el que se quiere hacer el más vivo del barrio. Y suele caer medio pesado.
En Buenos Aires se dice cuando alguien se hace el canchero o el piola, como si se las supiera todas y estuviera un paso adelante del resto. Suele ir con tono de reproche o burla, porque el otro está sobrando o queriendo sacar ventaja. Vamos, el típico que se cree más vivo que nadie y queda medio goma.
Se dice cuando alguien se hace el listo, va de pillo o intenta sacar ventaja con carita de yo no fui. Puede ser medio en broma, pero casi siempre lleva un toque de reproche, como diciendo no te hagas el canchero que te vimos. En Argentina es un clásico para bajar a tierra al que se pasa de vivo.
En Argentina se dice cuando alguien se hace el canchero y quiere sacar ventaja, como si fuera más pillo que el resto. Puede ser por hacerse el experto sin saber mucho o por mandarse una avivada para colarse, chamuyar o zafar. Suele ir con tono de reproche, tipo: no te hagas el vivo, maestro.
Se dice cuando alguien se hace el listo de más y quiere sacar ventaja, a veces con chamuyo o medio truchamente. No es exactamente ser inteligente, es más bien ir de pillo y pasarse de vivo. Suele llevar reproche, tipo: dale, no te hagas el vivo. Y sí, en Argentina se usa un montón.