Se dice cuando algo está carísimo, a precio de locura, como si te lo estuvieran cobrando en dólares y no en bolívares. Es la típica queja caraqueña cuando ves una arepa, un cafecito o un taxi con tarifa de millonario. Va con tono de indignación y chiste, porque si no, lloras.
"Chamo, ese cafecito está dólar a luca, ¿qué es, tostado por monjes en el Ávila? Mejor me tomo uno en la casa y ya."