En Caracas se le dice a alguien raspa y gana cuando vive buscando el atajo: quiere resolver rápido, con el mínimo esfuerzo, y si puede sacarle provecho a la vuelta, mejor. Va de oportunista, de vivo, de los que siempre caen parados aunque no se maten trabajando. Suena medio envidia, medio crítica, pero pega duro.
"El pana llegó tarde, no hizo nada en el proyecto y aun así se llevó el crédito. Qué raspa y gana, vale, siempre cae de pie el bicho."