En una rumba, es ese momento dramático en el que se acaban los cigarros y de repente todo el mundo entra en modo supervivencia. La música sigue, pero el ambiente se enfría porque media gente anda pidiendo, rebuscando o cuadrando quién resuelve. Si no hay plan B, el vacilón se pone tenso. Y sí, pasa más de lo que uno admite.
"Íbamos prendidos en la rumba y de golpe cayó el apagón: se acabaron los cigarros y medio mundo empezó a pedirle a todo el mundo a ver quién resolvía."