Se dice cuando alguien se pone a hablar sin freno, como si tuviera un motor en la boca. Puede ser por chisme, por nervios o porque le encanta echar cuento y no suelta el micrófono ni para respirar. En Caracas se oye bastante y suele llevar ese tono de broma de: pana, bájale dos.
"En la cola del banco una chama le pegó a la lengua durísimo y yo, sin querer, me enteré del ex, del trabajo y hasta del perro. Pana, respira."